Tuesday, July 5, 2011

Los Pitufos 3D - El Origen de la Película


En 1958, el artista belga llamado Pierre “Peyo” Culliford creó a los pitufos para un libro de comics e inmediatamente se volvieron populares, generando una ola de cartas al editor pidiendo más; y en los siguientes 50 años se convirtieron en todo un fenómeno, cobrando vida en comics, libros, series de televisión, películas, vídeo juegos, espectáculos en directo y figuras (que vendieron más de 300 millones). El atractivo de los personajes ha superado generaciones, y los niños que crecieron con los pitufos -incluyendo los dibujos animados de los sábados por la mañana- luego fueron padres y presentaron los pitufos a sus propios hijos.

Según el productor Jordan Kerner, es fácil ver por qué los pitufos han entretenido a la gente de todo el mundo durante varias generaciones. No es sencillamente que sean adorables, también representan a la humanidad en su mejor expresión. “Los pitufos son la analogía de una nación”, afirma Kerner. “Enfatizan la familia y la importancia de la cooperación. Y lo que es más importante, siempre ven lo mejor en los demás. Los pitufos realmente se preocupan los unos por los otros”.


Ahora, los pitufos se aventuran por primera vez fuera de su aldea y aterrizan en la gran pantalla, en la película de animación de Columbia Pictures y Sony Pictures Animation, LOS PITUFOS. “Es una película fuera del entorno habitual de los pitufos”, asegura Raja Gosnell, quien está a cargo de la dirección. “Hemos cogido su pitufesco código de vida y lo hemos contrastado con la vida actual, en la ciudad de Nueva York”.

La historia de la aventura de Kerner de llevar a los pitufos a la gran pantalla se remonta a una reunión durante un desayuno en 1980 con el legendario productor ejecutivo de la NBC, Brandon Tartikoff. Tartikoff sugirió a Kerner que leyera una serie de libros basados en los pitufos, porque Tartikoff estaba pensando en desarrollarlo para una serie de televisión. Kerner se sintió atrapado desde el primer momento. Por supuesto,  Tartikoff llevaría a “Los Pitufos” a la mañana de los sábados con la serie de Hanna-Barbera de 256 episodios a lo largo de más de ocho años. 


En 1997, Kerner envió la primera de una serie de cartas a Lafig, el agente de licencias de la marca Pitufos, donde expresaba su interés en hacer una película. Y en 2002, después del borrador de la emotiva y exitosa adaptación de Kerner del clásico de la novela de E.B. White, “La telaraña de Carlota” (Charlotte's Web), los herederos de Peyo supieron que los pitufos estarían en buenas manos.

Véronique Culliford, la hija de Peyo, dice que su padre dotó a su obra de un atractivo universal. “Los pitufos son todos muy parecidos, pero cada pitufo es único”, explica.  “Todos nos podemos reconocer en alguno de los pitufos. Hay un pitufo para cada personalidad. Son muy amables y sociales. Tienen todas las cualidades que a la gente le gustaría poseer”.


Como señala Culliford, algunas cosas cambian en la vida, pero los pitufos son siempre un punto de referencia. “Las historias siguen teniendo su popularidad a través de generaciones porque la gente sigue siendo gente. Continuamos siendo quiénes somos y los pitufos nos reflejan en nuestras vidas. Podemos adaptarnos con los años a diferentes tecnologías, pero lo que somos permanece inamovible”.

Culliford y su familia quisieron hacer una película de los pitufos durante muchos años. Cuando fue evidente que Kerner compartía su visión y entusiasmo, Culliford vio algo mágico en ello. “Jordan fue la primera persona que conocimos que quería hacer la misma película de pitufos que nosotros”, afirma la heredera.

Es la culminación de un largo sueño para Culliford, que creció con la creación de su padre. “Los pitufos llegaron en 1958, el año de mi nacimiento”, cuenta Culliford, “así que los pitufos han sido parte de mi vida desde el principio. He vivido siempre con los pitufos. Mi padre trabajaba en casa, y cuando volvía del colegio podía ver pitufos por todos lados, y hablábamos en pitufo. Para mí es natural tener a los pitufos alrededor”.

Kerner sintió que esta película era la forma perfecta para contar una nueva historia de los pitufos, la cual fue rodada íntegramente en la ciudad de Nueva York en sitios tan icónicos como el Central Park y Belvedere Castle, y también FAO Schwarz, el Russian Tea Room, el Rockefeller Center y el Prospect Park de Brooklyn.


Kerner agrega que la habilidad y el suave toque del director Raja Gosnell -sin mencionar sus manos- para combinar acción real con personajes animados generados por ordenador en filmes como Scooby-Doo y Un chihuahua en Beverly Hills (Beverly Hills Chihuahua), lo convirtieron en la perfecta elección como director. “Solo tengo que decir que Raja es una de las personas más inteligentes, intuitivas, amables y maravillosas con las que se puede trabajar”, asegura. “Todos los días eran mágicos. Todos queríamos hacer una película de la que nos sintiéramos orgullosos, y ayudar a ejecutar la visión que él tenía de todos esos personajes”.

La familia quería preservar el legado de los pitufos de la forma más fiel posible, y así lo hizo Kerner. “Lo más importante”, agrega Culliford, “es que los pitufos sigan siendo los pitufos. Dejan su aldea por primera vez, eso es excitante”.

Hay muchas preguntas que necesitan ser contestadas en la mitología de los pitufos y Kerner ve que podrían ser clarificadas en el marco de una franquicia. ¿Quiénes son los pitufos en realidad, y de dónde vienen? ¿Cómo apareció Gargamel y por qué es un tipo tan amargado? ¿Por qué creo a Pitufina?

Una de las muchas tradiciones es presentar nuevos pitufos. Los realizadores tuvieron la oportunidad de imaginar tres pitufos nuevos para la película: Pitufo Nervioso, Pitufo Loco y Pitufo Valiente, este último asumiendo un papel protagonista.

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